En general intentamos que cuando el niño se despierte ya esté con sus padres o familiares.

Frecuentemente están dormidos y si no tienen dolor permanecen así.

No es que estén anestesiados, simplemente están tranquilos y dormidos. En ese caso lo mejor es no molestarles y dejarles descansar. Esto suele ocurrir durante un rato y luego ya se van despertando solos. Otras veces pueden despertarse muy irritables.

Esto es más probable si antes de entrar a quirófano ya estaban nerviosos pero también es un efecto colateral de algunos fármacos anestési En ese caso valoraremos si puede ser por dolor y en ese caso daremos más analgésicos, pero los padres juegan un papel fundamental a la hora de disminuir su miedo y darles tranquilidad y seguridad. Sé comprensivo con él ya que es una situación extraña y a veces no son capaces de controlar sus reacciones. Trata de mantenerte en calma y piensa que todo el personal que está tratando y cuidando a tu hijo tiene mucha experiencia en este tipo de reacciones.

Seguramente lleva una vía en la mano, brazo o pie. Es importante tratar de cuidar esta vía cuando salga del quirófano ya que, aunque se vaya a ir de alta ese día, nos va a permitir administrarle analgésicos si los precisa en las primeras horas.


Los días después:

Tanto si el niño va a quedarse ingresado en el hospital como si se va a ir a casa recomendamos que las condiciones sean de favorecer su descanso.

Las visitas de familiares y amigos deben posponerse a unos días después de la cirugía y avisar a las posibles visitas para que si tiene síntomas de catarro, diarrea u otra enfermedad vírica no visiten al niño ya que puede complicar su postoperatorio.

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